Los Pecios de Gran Canaria: Historia bajo el mar.


Después de publicar cuarenta y ocho monografías dedicadas a los pecios de Gran Canaria, sentí la necesidad de actualizar esta introducción que explica el origen de este proyecto y el enfoque con el que he desarrollado cada una de estas investigaciones.

Mi objetivo nunca ha sido limitarme a describir barcos hundidos o documentar inmersiones. Mi propósito ha sido identificar embarcaciones, reconstruir su historia y comprender el contexto en el que terminaron bajo el agua. Desde el principio he tratado de demostrar que un pecio es mucho más que un conjunto de restos sobre el fondo del mar: es el último testimonio de una historia que, en muchos casos, aún puede reconstruirse mediante la combinación de la investigación documental y la observación directa de los vestigios conservados bajo el agua.

Con esta introducción pretendo ofrecer al lector el contexto necesario para comprender el conjunto de las monografías. En la primera parte expongo el estado actual del conocimiento sobre los pecios de Gran Canaria, los objetivos que persigo, la metodología y las fuentes que empleo para identificar embarcaciones y documentar su historia. En la segunda presento una visión general de los principales pecios de la isla situados a profundidades accesibles para el buceo, su distribución y las características que hacen de cada uno de ellos un caso de estudio singular.


Confío en que estas páginas sirvan no solo para facilitar la comprensión de las investigaciones que se presentan a continuación, sino también para despertar una mirada diferente hacia los pecios de Gran Canaria: no solo como escenarios privilegiados para el buceo y refugios de vida marina, sino como una parte esencial del patrimonio histórico y marítimo de la isla, cuya historia merece ser conocida, conservada y compartida.

Un pecio no es únicamente una inmersión. Es el último capítulo de la historia de un barco.

¿Qué hace que un pecio sea realmente fascinante? No es solo su tamaño. Ni la profundidad. Ni siquiera la historia que cuentan los libros. Lo que realmente hace fascinante a un pecio es su capacidad para plantear preguntas y, al mismo tiempo, ofrecer las pistas necesarias para responderlas.

En Gran Canaria, cada pecio es mucho más que un casco hundido. Forma parte del patrimonio histórico subacuático de la isla y constituye una huella material del intenso tráfico marítimo que la ha rodeado durante siglos. Es también el reflejo de las rutas comerciales, de los temporales, de los errores de navegación y de las historias humanas que quedaron atrapadas bajo el mar. Desde veleros y vapores hasta pesqueros y mercantes, los fondos de la isla conservan fragmentos de un pasado que aún espera ser interpretado.

El verdadero valor de un pecio reside en los detalles que la mayoría de los buceadores pasan por alto. Una válvula, un fragmento de porcelana, una hélice, una caldera o la disposición de unas planchas del casco pueden revelar la identidad de un barco y ayudar a reconstruir una historia olvidada durante más de un siglo. Sin embargo, esos indicios solo adquieren su verdadero significado cuando se combinan con la investigación documental. En las aguas de Gran Canaria, esa combinación resulta especialmente valiosa, porque cada pecio constituye una pieza más para comprender la relación histórica de la isla con el mar, sus puertos y su papel como escala estratégica en el Atlántico.

En este proyecto no solo visitamos pecios. Los investigamos para descubrir las historias que esconden.

Documentar e interpretar la historia de los pecios de Gran Canaria mediante la combinación de la investigación documental y el análisis directo de los restos submarinos constituye el fundamento de estas investigaciones. No se trata únicamente de identificar un barco hundido, sino de comprender las circunstancias de su naufragio, reconstruir su contexto histórico y restituir la identidad de embarcaciones cuya memoria, en muchos casos, ha permanecido olvidada durante décadas.

Cada inmersión constituye solo una parte de la investigación. La otra comienza en archivos, registros de navegación, periódicos históricos, planos, fotografías y testimonios de la época. Solo reuniendo todas esas evidencias es posible conectar lo que permanece bajo el agua con los acontecimientos que tuvieron lugar en la superficie hace décadas o incluso siglos.

Si te apasionan el buceo, la arqueología marítima y la historia naval, aquí encontrarás inmersiones documentadas en los pecios de Gran Canaria, análisis detallados de sus restos, investigaciones sobre la identidad de los barcos y el proceso completo que permite reconstruir su historia. Descubrirás cómo una inmersión puede convertirse en una auténtica investigación histórica, en la que la observación submarina, la documentación y el contexto se complementan para resolver un mismo enigma.

Si deseas profundizar aún más, en esta página encontrarás artículos, fotografías, documentación histórica y estudios dedicados a los pecios de Gran Canaria. Cada investigación reúne y relaciona todas las evidencias disponibles para ofrecer una visión lo más completa y rigurosa posible de la historia de cada naufragio.

Porque cada pecio tiene una historia. Solo hay que saber leerla.

Gente de barcos y gente de pecios.  

En Gran Canaria existen dos formas muy distintas de acercarse a los pecios, y rara vez llegan a encontrarse.

Por un lado están quienes conocen en profundidad la historia marítima de la isla. Archiveros, historiadores, cronistas, periodistas especializados, prácticos del puerto, patrones de remolcadores y profesionales de las empresas de salvamento y desguace conservan un extraordinario conocimiento sobre los barcos, los naufragios y las circunstancias que los rodearon. Sin embargo, en muchos casos desconocen el estado actual de los restos que permanecen bajo el mar.

Por otro lado se encuentran los submarinistas. Son quienes visitan esos pecios, conocen su ubicación, reconocen sus estructuras y saben orientarse entre sus restos. Pero, con frecuencia, ignoran qué barco fue, cuándo se hundió o qué acontecimientos lo condujeron al fondo.

Entre ambos mundos existe una brecha que rara vez se ha intentado cerrar.

Este proyecto nace precisamente con ese propósito: unir la investigación histórica y la exploración submarina para reconstruir la identidad de los pecios de Gran Canaria. Porque solo cuando la documentación histórica se combina con la observación directa de sus restos es posible comprender lo que realmente ocurrió.

Ese es el objetivo de esta página: tender un puente entre la historia y el mar para devolver su nombre, su contexto y su memoria a los pecios que descansan en las aguas de Gran Canaria.

La consecuencia de esta desconexión es evidente. Para los investigadores e historiadores, la historia de un barco suele terminar en el momento de su naufragio. Para los submarinistas, en cambio, comienza cuando descubren los restos que reposan sobre el fondo.

Cuando un pecio no ha podido ser identificado con certeza, la comunidad de buceadores recurre, de forma natural, a nombres convencionales que permiten distinguirlo y referirse a él. Algunos hacen referencia al lugar donde se encuentra, como el Pecio del Roque Ceniciento, otros describen una característica conocida, como El Francés, algunos nacen de interpretaciones que posteriormente se demuestran erróneas, como el conocido Coreano de Taliarte, que en realidad correspondía a un barco taiwanés y otros surgen de circunstancias completamente ajenas a la historia del naufragio, como El J.J., llamado así en recuerdo de uno de los primeros submarinistas que lo exploró, Los Tres Kinder, bautizados por la sorpresa que supuso su hallazgo, o el Korsakov, un nombre improvisado durante una entrevista periodística y que terminó consolidándose entre los buceadores.

Estos nombres cumplen una función práctica y forman parte de la cultura del buceo en Gran Canaria. Sin embargo, también ponen de manifiesto una realidad: durante décadas, muchos de los pecios de la isla han permanecido sin una identidad histórica conocida.

Algunos barcos nunca llegaron a perderla. Pecios como el Ángela Pando, Kalais, Arona, Ville de Para, Monte Isabela, Alfonso XII, DC-3 Zorro 33, Plasencia, Meteor II, Ambrosio, Blue Bird, Pío XII, Cermona II o Como Tú pudieron ser identificados desde el momento de su hundimiento y su historia ha permanecido ligada a sus restos.

Pero, a partir de ese reducido grupo, comienza un territorio mucho menos conocido. Primero aparecen pecios de los que solo se conservaban algunos datos dispersos; después, otros cuya identidad permanecía envuelta en la incertidumbre; y, finalmente, un conjunto de restos sobre los que, sencillamente, no se sabía absolutamente nada.

Es precisamente en ese espacio de incertidumbre donde comienza la investigación que da sentido a este proyecto.

OBJETIVOS

Llegados a este punto, los objetivos concretos de este proyecto pueden resumirse en tres:

1.- Poner ambos mundos en contacto y, con la información disponible en ambas partes, adscribir naufragios a los pecios, recuperando sus nombres y su historia. En algunos casos resulta sorprendentemente fácil, en otros, la labor es casi imposible, la mayor parte de las veces puede solucionarse con un poco de esfuerzo.

2.- Indagar en la historia, características y proceso de hundimiento de las embarcaciones, tanto de aquellas de las que ya se conocía el nombre como de aquellas pendientes de identificación.

3.- Difundir estos conocimientos entre la comunidad náutica y los submarinistas para contribuir a una mejor comprensión y valoración del patrimonio histórico subacuático de Gran Canaria y, al mismo tiempo, enriquecer la experiencia del buceo.

FUENTES

Una investigación histórica de esta naturaleza no nace de un único documento ni de un hallazgo casual. Es el resultado de combinar numerosas fuentes de información que, analizadas de forma conjunta, permiten reconstruir la identidad de los pecios y la historia de las embarcaciones de las que proceden.

El punto de partida suele ser el conocimiento acumulado por los propios submarinistas de la isla. A lo largo de los años, la comunidad de buceadores ha conservado una valiosa información práctica: nombres con los que se conocen los pecios, coordenadas, marcas de localización, observaciones realizadas durante las inmersiones y un profundo conocimiento empírico de los restos. A ello se suman las historias transmitidas de unos buceadores a otros; algunas reflejan hechos reales y otras pertenecen ya al ámbito de la tradición oral. En cualquier caso, todas ellas constituyen una primera pista que merece ser investigada.

A partir de ahí comienza el trabajo documental. La hemeroteca del Museo Canario, junto con las bases de datos Jable de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Pandora de la Universidad de La Laguna, permiten localizar noticias contemporáneas a los naufragios y seguir el rastro de muchas embarcaciones. Del mismo modo, el Lloyd's Register of Ships y las principales bases de datos internacionales de buques (fundamentalmente wrecksite.eu, grosstonnage.com, shipspoting.com, marinetraffic.com, vesselfinder.com, maritime-connector.com o photoship.co.uk) resultan imprescindibles para completar datos técnicos, reconstruir historiales, identificar cambios de nombre o localizar números IMO que abren nuevas líneas de investigación.

También han resultado de enorme utilidad diversas páginas especializadas en historia naval y en determinados astilleros (como fenecom.blogspot.com.es, teesbuiltships.co.uk y tynebuiltships.co.uk), así como los trabajos publicados por investigadores que han estudiado aspectos concretos de la historia marítima de Canarias (como la completa serie de artículos sobre los naufragios en la Baja de Gando de Rafael Sánchez Valerón, cronista de Ingenio, Germán Jiménez Martel o escoben.blogspot.com.es). Ninguna fuente suele ofrecer por sí sola la respuesta definitiva; son la comparación y el contraste entre todas ellas los que permiten avanzar en cada investigación.

Esta lista no es exhaustiva y hay, además, múltiples sitios web que han aportado pequeños datos o abierto pequeñas puertas que contribuyen al resultado final, su relación completa excedería el propósito de esta introducción. Para quien esté interesado, he recopilado enlaces a casi todos ellos en este tablero de Pinterest, que puede ser un buen punto de partida: es.pinterest.com...barcos-pecios-e-historia-naval.

Sin embargo, la comprobación definitiva siempre se encuentra bajo el agua. Cada hipótesis debe ser contrastada con las características reales del pecio: sus dimensiones, su maquinaria, la disposición de sus estructuras, los elementos constructivos que aún conserva y cualquier otro detalle que permita confirmar o descartar la identificación propuesta. Los propios pecios constituyen, en último término, la fuente más importante de todas. Como documentos históricos y como patrimonio subacuático, son ellos quienes tienen siempre la última palabra.

Pero, por encima de documentos, archivos y bases de datos, existe una fuente de información aún más valiosa: las personas.

Muchas de estas investigaciones comenzaron gracias a una conversación, una fotografía olvidada, un nombre anotado en un viejo cuaderno o el comentario de alguien que conocía un pequeño detalle aparentemente insignificante. Con frecuencia, ese simple hilo ha terminado conduciendo al descubrimiento de una historia que llevaba décadas oculta.

Quiero expresar aquí mi más sincero agradecimiento a todas las personas que, de una u otra forma, han compartido conmigo sus conocimientos, su experiencia o su tiempo. Sin su ayuda, este proyecto nunca habría alcanzado el grado de desarrollo que hoy tiene.

Deseo mencionar especialmente, y por orden alfabético, a las siguientes personas:

Ana Albín, compañera de buceo
Andrés García Crespo. Sargento Oficom Ala 46. Base Aérea de Gando
Bente Storsveen Åkervall, periodista
Cabot, cofrade de la tabernadelpuerto.com
Carlos Balaguer, compañero de buceo
Carlos Blanco Soler, compañero de buceo
Cristo Tovar Barrera, compañero y patrón del charter de buceo Yuiri II
Damián Pujol, copropietario de las Líneas Blue Bird
David González, de la Hemeroteca del Museo Canario de Las Palmas
Estanis Alemán, del Club de Buceo Los Pecios
Gorka Gutierrez, de Buceo Canarias
Iván Suarez, de la Autoridad Portuaria de Las Palmas
Jon Ispizua San Nicolás, del Museo Marítimo de Bilbao
Jordi Lafuente Mira, de www.landive.es
Jorge Betancor Hernández, de Buceosur Gran Canaria (+)
Jose Fernández de la Mata, compañero de buceo
José Juan Castro Hernández. Sociedad Atlántica de Oceanógrafos
José Juan Rodríguez Castillo. Asiciación de Coleccionistas Marítimos
José Luis Samper Santiago, propietario y buzo de Reprosub S.L.
José Luis Samper Sepúlveda, propietario y buzo de Samper S.L. (+)
Jose Mateo, compañero de Buceo
José Medina, del Archivo del Puerto de La Luz y de Las Palmas
Jose Osborne Salama, "Chikitin", instructor y compañero de buceo
Juan Garrido, que fue Práctico del Puerto de La Luz y patrón del remolcador Tamarán (+)
Juan Manuel Serrano, del Archivo Histórico Provincial de Huelva
Juan Ortega Machín, del GEAS de la Guardia Civil de las Palmas
Juanjo S. Cuervo, compañero de buceo
Luis Moya, viejo marino y gran aficionado a la historia marítima
María José Santos. División de Museos y Patrimonio Cultural. Cámara Municipal de Almada. Portugal
Marina Sospedra Gonzalez, compañera de buceo
Miguel Angel Arraz, de la Autoridad Portuaria de Las Palmas

Nacho Llanos Hervella, comandante de la Unidad de Buceo de Canarias de la Armada Española
Pablo Caballero Belloc, compañero de buceo
Paca Rodríguez Pérez-Galdós, de la Autoridad Portuaria de Las Palmas
Pepe Casas, del CB Las Canteras
Rafael Sánchez Valerón, "Feluco", cronista oficial de Ingenio (+)
Raico Machín Jerónimo, compañero de buceo
Robert Barten, compañero de buceo y patrón del Atom
Roque Sergio Sosa Rodriguez, Teniente Oficom MACAN, Base Aérea de Gando
Santiago Sosa, Capitán de las Lineas Blue Bird
Sergio Sosa, Capitán del Submarino Amarillo de Mogán e hijo de Santiago Sosa
Vicente Benítez Cabrera, NADL, SAO. Historiador naval y compañero de buceo

A pesar de los resultados obtenidos durante estos últimos años, sigo convencido de que aún quedan muchas historias por descubrir bajo las aguas de Gran Canaria. Algunos pecios continúan resistiéndose a ser identificados y otros, aparentemente bien conocidos, todavía guardan preguntas sin respuesta. Precisamente esa incertidumbre es la que mantiene viva esta investigación y la que me anima a seguir buscando nuevas evidencias que permitan comprender mejor la historia marítima de Gran Canaria y contribuir al conocimiento y la conservación de su patrimonio subacuático.

SITUACIÓN ACTUAL:

Hasta el momento, este es el resultado de las investigaciones realizadas. Los siguientes pecios han podido ser identificados con un grado de certeza suficiente y se presentan ordenados de norte a sur, siguiendo el recorrido de la costa en el sentido de las agujas del reloj:

1.- Gamko nº1. Pecio del Roque Ceniciento.
2.- Kos Island. Pecio del J.J.
3.- Ain Jemaa (ex Soo Yang). Pecio del Narcótico.
4.- Ifafa. Pecio del Cabotero.
5.- Unique. Pecio del Clavado.
6.- Busen7. Caldera. Roque de Melenara.
7.- San Juan. Caldera. Canal de Taliarte.
8.- Chien Chuen nº6. Pecio del Coreano.
9.- Spider. Pecio de la Caldera de la Baja de Gando.
10.- Sud VI. Pecio Sur de la Baja de Gando.
11.- Rocroi. Pecio del Francés.

La identificación de estos barcos representa solo una parte del trabajo realizado. Paralelamente, se ha reunido una importante cantidad de documentación histórica sobre la mayoría de los pecios de Gran Canaria, incluidos muchos de los que, hasta hace pocos años, apenas se conocía algo más que un nombre o una localización aproximada. Sin embargo, la investigación está lejos de haber concluido.

Todavía existen pecios cuya identidad permanece desconocida y, al mismo tiempo, embarcaciones históricas perfectamente documentadas cuyo lugar de naufragio aún no ha podido localizarse con certeza. Son las dos caras de un mismo problema y, probablemente, los retos más apasionantes que aún quedan por resolver.

Entre ellos ocupa un lugar destacado el Kennett, uno de los barcos hundidos en la Baja de Gando. Hoy puede afirmarse que no corresponde al denominado Pecio Sur, identificado de forma inequívoca como el Sud VI, y todo apunta a que sus restos podrían encontrarse en otro enclave, localizado no muy lejos del Ville de Para.

En la bahía de Las Palmas siguen pendientes algunos de los grandes interrogantes de la arqueología submarina local, como la identificación definitiva del conocido Frigorífico, hoy prácticamente inaccesible, o la identificación de los restos correspondientes al Rain Frost y al Oceanic Klif, los dos grandes desaparecidos de La Isleta.

Mientras sigan existiendo preguntas sin respuesta, la investigación continuará. Porque cada pecio tiene una historia. Solo hay que saber leerla.

Eduardo Grandío. 2014-2026

Los Pecios de Gran Canaria.

Al margen de las visitas esporádicas que pudieron producirse desde la Antigüedad —como las atribuidas al cartaginés Hannon, al rey Juba II o a los piratas berberiscos de época medieval—, la navegación regular de embarcaciones europeas en torno a Gran Canaria comienza en el siglo XV. Es también entonces cuando empiezan a documentarse los primeros naufragios.

Hasta bien entrado el siglo XX, Canarias fue una escala obligatoria para el aprovisionamiento de los buques que, empujados por los vientos alisios y después por los ecuatoriales, navegaban con destino a las Américas. Además, Gran Canaria fue la base de las importantes flotas pesqueras que operaban en el Banco Sahariano. Hoy constituye un punto estratégico para la redistribución de contenedores hacia y desde los puertos africanos, así como puerto de reabastecimiento de combustible y centro de mantenimiento y reparaciones de la industria petrolera del Golfo de Guinea.

Como consecuencia de ese intenso tráfico marítimo, las costas de Gran Canaria han sido escenario de numerosos naufragios. Unos fueron accidentales, otros intencionados y muchos más consecuencia del abandono de embarcaciones. En conjunto, constituyen el origen de la mayor parte de los pecios situados a profundidades accesibles para el submarinismo deportivo. Conviene destacar esta proximidad a la costa porque, al carecer de plataforma continental, los fondos de la isla descienden rápidamente y, a escasa distancia de tierra, alcanzan ya varios miles de metros de profundidad.

La mayor parte de los pecios de Gran Canaria se concentra en tres grandes áreas: el entorno del Puerto de la Luz, como resultado de la actividad portuaria; la costa este de la isla, en gran medida a consecuencia del traicionero arrecife de la Baja de Gando; y la costa suroeste, un mar habitualmente muy tranquilo, pero en el que se desencadenan fuertes temporales del sur, con frecuentes y traicioneros golpes de mar capaces de hacer zozobrar una embarcación.

No todos esos naufragios han llegado hasta nosotros en forma de pecio. Muchos desaparecieron por completo debido al oleaje, las labores de salvamento o el desguace, pero muchos otros conservan aún restos suficientes para que su exploración submarina y la investigación histórica permitan reconstruir su pasado.

Esta imagen de Google Earth de la totalidad de la Isla da una clara idea de su distribución y del peso que suponen las tres zonas que hemos mencionado. Todos los puntos señalados están comprobados y se corresponden con pecios buceables y buceados. Existen referencias a otros barcos hundidos, pero no los hemos incluido porque no nos consta que las coordenadas sean correctas ni que los pecios sigan estando allí. La mayor parte de los señalados se encuentran a profundidades recreativas, aunque algunos sólo son accesibles a los buceadores técnicos.
Los Pecios de Cada Zona.

Veamos ahora con más detalle las características generales y los pecios presentes en cada una de las tres grandes zonas que hemos establecido:

1.- La Isleta y el Puerto de la Luz y de Las Palmas. (Desde el Roque Ceniciento, con el Gamko nº1 hasta la Punta de Jinamar, con el Arona).
2.- Costa Este. (Desde la Punta de Jinamar, con el Arona, hasta la Punta de Tenefé, con el Plasencia)
3.- Costa Sudoeste. (Desde Arguineguín, con el Meteor, hasta Mogán, con el Como Tú)

La Isleta y El Puerto de La Luz y de Las Palmas.

 
Los Pecios

Tradicionalmente, el buceo en pecios en Gran Canaria se ha centrado en los barcos hundidos en el exterior del gran dique Reina Sofía, en la zona llamada Rada Norte, siendo la gran estrella el magnífico Kalais, un carguero griego de 109 metros de eslora, hundido en posición de navegación y que ofrecía múltiples posibilidades de penetración.

El buceo en el Kalais se complementaba con el realizado en un grupo compacto de tres pesqueros (Icam, Majidum y Alya) llamados "Los Kinder", en un pequeño pesquero también adrizado como el Kalais llamado "Pequeño Kalais", en un barco en posición invertida, de sobrenombre "El Bajel", en un arrastrero frigorífico conocido como "El Frigo" y en un curioso grupo de tres embarcaciones semienterradas en los cimientos del dique, conocidos como "Grupo del Narcótico", formado por el "Ain Jemaa"(ex Soo Yang, el Narcótico propiamente dicho), el "Ifafa" (el Cabotero) y el "¿Unique?" (el Clavado).

Hacia el norte del Muelle de La Esfinge tenemos al descomunal, aunque algo aburrido, Ángela Pando, al interesantísimo Kos Island y al desmantelado Gamko nº1, en el precioso entorno del Roque Ceniciento. No hablaremos aquí de ninguno de estos tres pecios porque cada uno de ellos tiene su propio artículo en esta página web.

El Buceo

Los pecios de esta zona siempre fueron los más fácilmente accesibles a los buceadores, al estar servidos por las embarcaciones con base en el Muelle Deportivo de Las Palmas, donde hay dos centros de buceo, Buceo Canarias by Medusa Buceo Canarias (Facebook) y Lavy Sub Lavy Sub (Facebook). Desde allí también operaba el centro 7 Mares, con base en Las Canteras 7 Mares

Lamentablemente, con la construcción y sucesivas ampliaciones del muelle de La Esfinge, se ha cerrado el acceso de los buceadores a casi todos los pecios de la Rada Norte. Durante un tiempo todavía se podrá bucear en el "Grupo del Narcótico", pero también, a la larga, estos tres pecios están condenados.

Afortunadamente se podrá seguir buceando en el Roque Ceniciento (Gamko nº1), en Las Bajas (Kos Island) y en el descomunal Ángela Pando.

Lamentablemente, estos tres centros, ya no realizan salidas con embarcación. A fecha de 2026 la única forma de acceder a los pecios que todavía son visitables es utilizando alguna de las embarcaciones con base en el muelle de Taliarte, algo que complica enormemente la logística.

Además de para estos pecios, la situación se repite para "La Catedral", "La Baja del Becerro" y el pecio del Arona.

La Costa Este de Gran Canaria y La Baja de Gando.  
Los Pecios

El peligroso arrecife de la Baja de Gando es responsable de la gran concentración de pecios existente en las proximidades del Aeropuerto de Gando. A los pies del arrecife descansan el Spider (+1887), el Sud VI (+1938), y el Kennett? (+1888) hacia el Oeste está el pequeño pesquero Tikonko Nº7 y un poco más al Sur el trasatlántico francés Ville de Pará, hundido en 1884, el pesquero francés Rocroi, de 31 metros de eslora (+1969), el carguero Monte Isabela (+1946) y el gran vapor Alfonso XII, (+1885), en su día el orgullo de la marina española. En la bahía descansa, en aguas de la Base Aérea, el portugués Alcyon y un poco más al Sur, están los restos del DC-3 Zorro-33, estrellado, tras el despegue, en 1971.

Junto al muelle de Taliarte hay otro escollo, el Roque de Taliarte, responsable también de varios accidentes y hundimientos. El arrastrero taiwanés Chien Chuen nº6 (+1985), conocido como "El Coreano de Taliarte", el Blanco Soler (+1972), el Busen 7 (+1925), el San Juan nº2 (+1960) y, el más reciente, el remolcador Arico (+2015).

Ya en la zona de Tenefé está el pequeño cabotero Plasencia, de 28 metros de eslora, hundido en 1962.

Mucho más al Norte, en Jinamar, cerca de Las Palmas, yace el buque tramp refrigerado Arona, de 97 metros de eslora, hundido en 1978. Desde el cierre del Kalais, el Arona se ha convertido en el mayor atractivo del buceo en pecios en la isla de Gran Canaria.

El Buceo

La costa Este de Gran Canaria presenta unas características meteorológicas muy particulares, dominadas por los fuertes vientos (sobre todo en verano) y por las intensas corrientes. Tanto el Plasencia como los pecios próximos a la Baja de Gando han de bucearse los días de poco viento, con mareas muertas y a las horas de los repuntes. En los artículos dedicados a cada pecio hay indicaciones específicas al respecto.

Lamentablemente esta interesantísima zona de buceo está alejada de la capital y del núcleo turístico del Sur, por lo que, si exceptuamos al Arona, que, como hemos visto, es ocasionalmente buceado por los centros con base en el Muelle Deportivo de Las Palmas, los pecios de la costa este están prácticamente vedados al buceo turístico.

El Plasencia y el Alfonso XII (que, como se dice del Andrea Doria, es el Monte Everest del buceo en Canarias) eran visitados ocasionalmente por Buceosur, con grupos de buceadores locales. No creemos que ese centro las retome en un futuro próximo.

El buceo en la zona de la Baja, habitualmente lo realizan clubs sin ánimo de lucro, que se mueven con sus socios y, ocasionalmente algún invitado, pero que no aceptan clientes.

Si no se dispone de embarcación propia, o de la de un amigo o pariente, que es lo ideal, una alternativa, utilizada ocasionalmente, es la de formar un pequeño grupo y contratar a pescadores de la zona (de Juan Grande para el Plasencia y de Taliarte para la Baja de Gando). En 2026 sigue operando, desde Taliarte, el Charter Yuiri II, que ofrece acceso a los pecios de la zona a buceadores recreativos y técnicos para inmersiones no guiadas. Se puede contactar por teléfono o WhatsApp con su patrón, Cristo, en el +34 618 15 52 23.

La Costa del Suroeste de Gran Canaria. De Arguineguín a Mogán.  
Los Pecios

Los pecios de esta zona son los que menos he buceado y solamente he escrito una monografía sobre ellos. En general están bien identificados, y desde el punto de vista de este proyecto, son los que tienen menor interés. Además, muchos están a profundidades más allá de los límites del buceo recreativo.

El Sur de Gran Canaria, normalmente, presenta un mar absolutamente tumbado, pero, ocasionalmente, hay fuertes temporales que hacen que los pecios sufran mucho y tiendan a desmantelarse muy rápidamente, por lo que los mejor conservados son pecios profundos (entre los 50 y los 80 metros). Además de barcos, en la zona sur, hay al menos cinco aviones (un bimotor DC-3 muy bien conservado, dos cazas Texan T6 (+1968 y +1976), un Fiat CR-32 Chirri y los escasos restos de una avioneta Piper).

Todos los pecios están sobre fondos de arena sin ningún interés, por lo que actúan como oasis concentradores de vida, incluso los que, como el Blue Bird, están totalmente desmantelados.

Son de destacar los dos pecios someros hundidos por la empresa Atlantida Submarine S.L., que gestiona el Submarino Amarillo de Mogán, para disfrute de sus clientes. Uno de ellos era el pesquero Alegranza, ya prácticamente desaparecido, el otro es el Cermona II, ya muy deteriorado, que, antes de su hundimiento, estaba abandonado en el Puerto de Arguineguín. Recientemente, ante las dificultades para hundir un nuevo pecio, se ha añadido un arrecife artificial, repartido a ambos lados de un pasillo de unos 150 metros de largo, recreando, en hormigón, ruinas de la antigüedad.

El Meteor II, un bonito hidrofoil de fabricación rusa de 30m. de eslora, hundido en 2003 en la zona de El Pajar, ha desaparecido completamente, devorado por los embates del mar.

El Buceo

Prácticamente todos los hoteles del Sur de la Isla ofrecen un centro de buceo. Muchos carecen de embarcación propia y, día tras día, llevan a sus clientes al Cabrón, algunos subcontratan inmersiones con los pocos centros que sí la tienen. Los precios varían enormemente.

Las inmersiones desde barco habituales son La Baja de Pasito Blanco, Los Biotopos o Arrecife Artificial y los Pecios de Mogán, donde además se puede ver el Submarino Amarillo.

Para visitar otros pecios del Sur de la Isla, el centro más recomendable siempre fue Top Diving, en Puerto Rico, que buceaba habitualmente en el Blue Bird, en la avioneta Piper y que podía arreglar buceos en los pecios profundos, incluidos los Hermanos, el DC3, el Pio XII, el Plomero y el Ambrosio. Lamentablemente han cambiado de gestión y finalmente han cerrado permanentemente, por lo que estos buceos profundos han dejado de ser accesibles.

Para estas inmersiones en los pecios del Sur, incluidos los profundos, los buceadores locales solían preferir la salidas que, de vez en cuando, organizaba Buceosur, de Arinaga. En Marzo de 2016 este centro ha reanudado su actividad, pero no está cubriendo ninguno de estos pecios.

El Charter de Buceo YUIRI II

El Charter de Buceo Yuiri II, con base en el Muelle de Taliarte, es, en 2025, la opción más evidente para acceder a la mayor parte de los pecios que no están servidos por los pocos centros de buceo con embarcación propia.

Esta embarcación semirígida, con un motor de 300 CV, da servicio a varios centros de buceo, ofreciendo a sus clientes las inmersiones más habituales (Arona, Coreano, Francés, Baja de Gando...) así como a particulares, buceando cuando y donde lo soliciten los interesados.

Ofrece la posibiidad de realizar inmersiones de buceo recreativo, técnico, científico y producciones audiovisuales o cinematográficas.

Sin cerrarse a otras opciones, trabaja en combinación con el centro de buceo Mirafondos, proporcionando a sus clientes, si lo desean, los equipos y servicios que necesiten, tanto para buceo en abierto con botellas, como en circuito cerrado, con rebreathers.

El contacto para la contratación es su patrón, Cristo Tovar, por telefóno o WhatsApp en el +34 618 15 52 23. Su cuenta en Instagram es @cristotovarbarrera

Los pecios en las cartas náuticas de Gran Canaria.  

 

Las cartas náuticas disponibles en wrecksite.eu incluyen numerosos pecios desde una aproximación maximalista, si existe algún dato, se señala. El resultado es que algunos pecios ya no existen, otros están señalados en el lugar de su naufragio, no donde efectivamente reposan y en muchos casos las coordenadas son aproximadas. Aún así, estas cartas son un importante recurso y un estupendo punto de partida para el rastreo de barcos hundidos.

Para ver estos documentos con mayor resolución, pulsar sobre su imagen.
 
Manómetros de control del nivel de los depósitos de combustible. Sala de máquinas del Kalais, el que fue la joya de la corona del buceo en pecios en Canarias, hoy, lamentablemente, cerrado al submarinismo por su emplazamiento en una nueva zona portuaria, con gran tráfico de buques.